sábado, 18 de abril de 2009

Cantares de Nezahualcoyotl

antes de la llegada del cristianismo a tierras americanas, el Espíritu ya había comenzado su obra. Algunos sabios ya habían llegado a la conciencia de un solo Dios, OMETEOTL, designado con un bello título IPALNEMOHUANI (el Dador de la Vida). Así, cuando santa María se presenta a Juan Diego, lo hace como la madre del Dador de la Vida.
En su sed de trascendencia, los pueblos mesoamericanos lograron entrever que la belleza era el más bello signo de la perennidad de Dios, que en la belleza de la flor y la melodía del canto, lograban impregnar de paz y alegría el corazón humano a pesar de ser tan efímeros. Así, lo que se marchita y pasa, se convirtió paradójicamente en el símbolo de la eternidad, de la Verdad.
Como un regalo de pascua, te dejo uno de los cantares del rey sabio de Coyoacán: Nezahualcóyotl, cuya poesía espero haga resucitar tu corazón:

Alegraos con las flores que embriagan,
las que están en nuestras manos.
Que sean puestos ya
los collares de flores.
Nuestras flores del tiempo de lluvia,
fragantes flores,
abren ya sus corolas.
Por allí anda el ave,
parlotea y canta,
viene a conocer la casa del Dios.
Sólo con nuestros cantos
perece vuestra tristeza.
Oh amigos, con esto,
vuestro disgusto se disipa.
Las inventa el Dador de la Vida,
las ha hecho descender
el inventor de sí mismo,
flores placenteras,
con ellas vuestro disgusto se disipa.

Nezahualcóyotl [Romances de los Señores de Nueva España, fol. 19 r.]

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